domingo, 2 de noviembre de 2008

IMPACTO ECONOMICO-SOCIAL DE LA CELEBRACION DEL DIA DE MUERTOS EN MEXICO

El 2 de noviembre se celebra el día de los difuntos o día de los muertos es una festividad anual de raíces prehispánicas y modalidad cristiana; es muy común encontrar en los hogares mexicanos altares, adornados con papel picado y flores de cempasúchil, en los que se colocan, veladoras, imágenes de santos o de difuntos. Ese día sirve para visitar las tumbas de los seres queridos que han muerto.
Dichas celebraciones han pasado de ser una gran tradición a la comercialización de la cultura mexicana y de nuestras raíces, pues bien los únicos que salen ganando son los guías de turistas, los grandes hoteles y los comerciantes que se adueñan de las principales avenidas y espacios peatonales, dejando de esta manera a los transeúntes a la deriva de accidentes.Finalmente los comerciantes terminan vendiendo flores, velas, cirios, pan, fruta u otras cosas que han llegado a ser indispensables en los altares, que han dejado de ser un lugar para el recuerdo de los seres queridos, amigos y familiares que se nos han adelantado
Las ofrendas hoy en día se han convertido en centros de atención y casi en competencias para ver cual familia o grupo gasta más dinero en la realización de dicho altar y hay familias/grupos que se dan el lujo de hacer una mega súper ofrenda con tantas cosas que el difunto nunca gozo en vida.
Entre las cosas que se colocan en un altar de muertos están: sopa de arroz, mole con pollo, pozole, tamales, atole, frijoles de la olla, tortillas, café, agua fresca, agua natural, refrescos, tequila, aguamiel, tepache, pulque, charanda o aguardiente, cervezas, cigarros, mazorcas de maíz, tejocotes, cañas, cacahuates, charamuscas, garapiñados, donas, calaveras de azúcar con el nombre del difunto, etc.
Es común ver en la noche padres de familia de escasos recursos acompañando a sus hijos, a que pidan la famosa calaverita o bien golosinas que ellas no pueden comprarles.
La repercusión social de las celebraciones del día de muertos, es el que celebra básicamente el Halloween sin saber de qué se trata; otro, compuesto por personas mayores de todos los niveles socioeconómicos, que tienen la tradición del culto a la muerte y de luto, del acudir a misa y el que va surgiendo ahora, que trata de rescatar el aspecto festivo de los altares, y no tanto lo religioso.